Abrió los ojos. Espera.. a lo mejor todo fue una pesadilla, a ver.. Y buscó pero ya no estaba. No.. es real, sigo aquí, estoy aquí, dios, esto es real..
Un año antes decidió que ya estaba cansado. Creo que sueño demasiado y vivo tan poco... Si la vida no me viene a mí, voy yo hacia ella. Recojo lo que me acompañará.. no necesitaré mucho.. las cosas sencillas son las más importantes. Echó a andar sin saber hacia dónde. Esa es la mejor forma de echar a andar. Sus huellas iban quedando reflejadas en la playa. Un pie, otro pie, un pie, otro pie.. uno delante del otro. A ver a dónde me llevan. Que sea lejos. No encontraba en la arena ninguna botella de cristal con un mensaje dentro para él. Eso sólo pasaba en las películas. Luego las olas borraban las huellas como diciendo "juguemos de nuevo amigo mío, dibuja otra vez".
El sol se estaba despidiendo, dejándose esconder perezoso tras el telón azul ondulado.. y mirando allá, a lo lejos, descubrió una ola que rompía de una forma especial.. no la había visto antes, de hecho nunca nadie la había visto antes.. estaba ahí para él, justo al lado de la gran roca que crecía solitaria e imponente a la izquierda de la cala, donde la arena acariciaba los pies del acantilado. En la cala, la pared de piedra hacía sombra y comenzó a tener algo de frío. En el agua, los últimos rayos de sol calentaban el salado líquido, mas tibio que la atmósfera a esa hora. Me llama.. esa ola me llama. Así que abandonó su despropósito de ir hacia ninguna parte, tomó su tabla que formaba parte de su pequeño equipaje de cosas sencillas pero importantes, y se perdió en la niebla que envolvía esa rompiente.. Bueno.. no sabía a dónde ir.. ¿qué mejor destino que este? Tal vez no encuentre lo que busco, pero tal vez me de cuenta de que no debo buscar.. sino sencillamente quedarme aquí, dejarme flotar..
Un sonido hueco de color azul comenzó a tomar forma en el turbio atardecer, apenas tuvo que remar porque la masa de agua oscura le empujo directamente a sus entrañas, notando la succión tras de sí, envuelto en las tripas de ese gran gusano maravilloso pero aterrador, en esa ola que nadie había visto antes porque tal vez no existía.. En ese momento, algo pareció tirar de él hacia atrás, hacia el estómago del verme líquido, algo tan fuerte que parecía retenerle de por vida, deteniendo el tiempo y todo el agua que giraba a su alrededor, algo tan poderoso como extraño, sintió que el tiempo no era tiempo y que permanecería inmerso en esa lavadora transparente de por vida, transparente.. que luego dejaba ver el color blanco de la espuma, luego azul.... luego rojo.
Un año después, cada mañana, abría los ojos y, como si fuera la primera vez durante cada día de su lenta vida, comprobaba que no había sido una pesadilla... que aquello era real. Salió de la cama y fue a pasear a la playa. En la orilla, ninguna botella de cristal con mensaje para él. Sus huellas quedaban hundidas en la arena: un pie ....ningún pie, un pie ....ningún pie. El mar no parecía comprender: "juguemos de nuevo, amigo mío, dibuja otra vez..."
