Últimos días de mayo 2008

A orillas del Mediterráneo, solitario cuando amanece con nubes de plomo.. Tras la lluvia, se respiran con fuerza las aromáticas, los pinos, la tierra húmeda... Era una necesidad ese olor, tenía que perderme debajo de las montañas, para entrar en el mar sin voces alrededor, secarme con la ropa, y hablar conmigo mismo.. Quizás ande flotando en este mar aquella nota dentro de una botellita de cristal que lancé desde el barco, a muchos kilómetros de aquí... Quizás la leas, y sepas que te echo de menos...